JESUCRISTO constantemente estuvo bajo presión, sufrió presiones de tiempo; rara vez tuvo privacidad; siempre lo interrumpían; la gente muchas veces lo malinterpretaron, lo criticaron y lo ridiculizaron. JESUS experimentó un estrés tan fuerte que cualquiera de nosotros hubiera dejado todo botado.
Al considerar la vida de CRISTO, descubrimos que permaneció en paz aún bajo gran presión. Siempre estaba calmado. Poseía gran tranquilidad en su vida porque fundamentó su vida sobre principios firmes del manejo del estrés. Si logramos entender y aplicar estos principios a nuestras vidas, podríamos reducir nuestro estrés y tener más tranquilidad emocional.